tatuajesHacerse un tatuaje hoy está de moda. Todos quieren llevar dibujos en su piel. Pero más allá de una cuestión estética, totalmente aceptada por la sociedad, el tatuaje es un mensaje, un mensaje permanente, que tiene distintos significados. Porque una cosa es el dibujo con color que ciertas personas se hacen para parecer lo que no son y otra, muy distinta, es la necesidad de diferenciarse dentro de un mundo cerrado donde una imagen puede generar cierto respeto. Cuando hablamos de un ámbito cerrado nos referimos a las cárceles, donde el tatuaje tiene otra razón de ser, para nada aspiracional.

Porque en las cárceles, los presos se suelen tatuar imágenes que tienen un sentido interno, que delimitan el futuro accionar de otro, eso tiene que ver con el respeto y el miedo, los famosos códigos tumberos, pero que después, al salir, los acompañarán para toda la vida. Así nace el “Freedom Tattoos Project”, que buscar ayudar a los ex convictos a integrarse a la vida social sin el estigma de las marcas de la cárcel. Esto es impulsado por Pedagogium, desde su Escuela de Ciencias Sociales y la Agencia de Publicidad Isobar de Polonia.

“Pedagogium vino a la agencia con una una propuesta única, porque allí enseñan rehabilitación social creativa. No podíamos pensar en un mejor cliente para hacer una gran obra”. Uno de los directores de la agencia, Jan Cieslar, comienza a recordar el proyecto.

-¿Por qué se les ocurrió trabajar sobre los tatuajes?

-Nos parecía que era la mejor manera de ayudar a los ex convictos para encontrar trabajo. Los tatuajes son un fuerte pilar de la subcultura carcelaria. Nos quedamos fascinados por el prejuicio de la sociedad que ve a las personas con tatuajes artísticos como creativos, valientes hasta fuertes. En cambio, las personas con tatuajes de la prisión son tratados como criminales, incluso después de terminar su proceso de condena y rehabilitación. Es triste. Esto generó nuestra idea de cubrir los tatuajes de la prisión con “Freedom Tattoos”.

– ¿Y cómo llegaron a convocar a los artistas del tatuaje? ¿Todos estuvieron de acuerdo o hubo resistencia?

-Fue difícil al principio. Los artistas del tatuaje son generalmente contraculturales y no quieren trabajar con las agencias de publicidad. No tuvimos mucha suerte al comienzo. Ahora, tenemos unas cuantas docenas de salones de tatuaje que hoy quieren sumarse al proyecto y trabajar con nosotros.

Detrás de cada tatuaje hay historias que este proyecto no trata de borrar sino que lo que busca es que la condena no siga más allá de los barrotes, porque esa gente merece otra oportunidad, como nos cuenta Filip Konopczynski, de Pedagogium.

“Hay un montón de historias para conocer y entender. Una de las chicas que nos llega en la primera etapa del proyecto odiaba tanto los tatuajes que le habían en el correccional juvenil, que al salir intentó borrarlos con ácido, dejándose unas cicatrices horribles”.

– Teniendo en cuenta eso, ¿qué significado suelen tener los tatuajes en la prisión?

– Los tatuajes penales son un género muy específico de tatuajes y tienen su propio sistema de significados, a diferencia de los que uno se hace por cuestiones estéticas. Por ejemplo, los de encierro representan cuestiones que tienen que ver con jerarquía del delito dentro de la institución, más alla de las nuevas historias personales que se viven en un mundo de encierro.

– Vos hacés siempre una diferencia por sexo. ¿Por qué? ¿Cuál es la situación de las mujeres que han pasado por la cárcel y tienen tatuajes?

– Por nuestra experiencia, el problema con los tatuajes carcelarios es particularmente más difícil para las niñas y las mujeres, debido a la presión que nosotros, como sociedad, ponemos sobre las mujeres. Por eso, estamos muy conformes con haber podido ayudar a éstas dos mujeres, aunque nuestra campaña tiene como objetivo tanto a hombres como mujeres. El siguiente paso será buscar candidatos masculinos también.

-Vos sabés que no falta quien sostiene que sería más fácil borrarse los tatuajes con láser, que tomarse el trabajo de hacer otro. ¿Qué pasa con los tatuajes hechos en las cárceles?

-Los tatuajes de la prisión se hacen a menudo con herramientas rudimentarias y se coloca la tinta profundamente bajo la piel. A veces, la eliminación con láser no es una posibilidad, y la única opción es trasplantar la piel. Aunque se puede tratar de borrar el tatuaje, lo que no se puede es borrar las cicatrices, quemaduras, etc. Por eso creemos en una salida viable la de cambiar los tatuajes. Porque también creemos que hoy en día los tattoos son socialmente aceptados, y pueden hacer que esta persona, que ya pagó su deuda con la sociedad, sea también aceptada.