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No es común encontrar a un infógrafo nominado para los Premios Emmy, galardón a la excelencia en la industria de la televisión estadounidense. Es que el español Fernando Baptista no es un infógrafo de esos que se repiten hasta lograr aburrir al lector copiando el molde del “The New York Times”. Baptista, como editor senior de infografía en la revista “National Geographic”, ha logrado romper ese molde repetitivo y hoy sus trabajos son el nuevo referente del periodismo visual.

“Mi primer contacto con la infografía fue de chaval. En mi casa había una enciclopedia con ilustraciones, en las que se mostraba el interior de las cosas como una máquina de vapor, el barco de Francis Drake, el cuerpo humano”, confiesa ante “Tiempo”, desde Washington, a horas de viajar a España.

– La pregunta obligada es ¿cómo llegaste a la National Geographic?

-Una tarde de 2006 estaba trabajando en el diario “El Correo” de Bilbao cuando me llamaron por teléfono y me comentaron que conocían mi trabajo. Ellos creían que mi estilo podía encajar en la revista. Me quedé helado, me pareció increíble que pudieran pensar en mi.

– ¿Cómo definirías tu estilo dentro del mundo de la infografía?

Creo que es un estilo diagramático, con el que intento tener un balance entre la información y la ilustración. No son solo ilustraciones, siempre intento contar algo. Dedico mucho tiempo al planteamiento, a seleccionar la mejor información y, cuanto lo soluciono, me enfrento con la parte plástica. En las ilustraciones trabajo con diferentes técnicas dependiendo del tema: ilustraciones tradicionales con acuarela, acrílicos y a lápiz. Y las puedo terminar en la computadora o puedo hacer esculturas a las que añado capas de dibujo hecho a mano.

Siempre busco un aspecto manual y cálido en mis graficos, con texturas que pinto o encuentro, escaneando papeles antiguos, radiografías o casi cualquier cosa que me resulte interesante.

– ¿Cómo es un día en la National Geographic?

-Normalmente empiezo a contestar los emails en casa sobre las 7 de la mañana, alrededor de una hora. Llego a la oficina sobre las 8:30 a 9, vivo a dos calles de ella, todo un lujo en los Estados Unidos. Tenemos bastantes reuniones con las personas que trabajan en el artículo y enseñando la evolución de los gráficos. Suelo estar trabajando en varios proyectos a la vez, entre 3 o 4, en diferentes fases, alguno planteándolo, otro peleándome con el arte o terminando los chequeos finales.

Una parte importante de mi tiempo es trabajar con los investigadores, para cada gráfico contratamos a uno, así que paso mucho tiempo con los emails. Termino sobre las 7 de la tarde y después de cenar sobre las 10 de la noche suelo trabajar otro rato, entre 1 o 2 horas.

– ¿Qué significado tienen para vos los premios?

-Los premios siempre son una alegría y un estímulo, aunque he intentado no obsesionarme con ellos. Si no se gana, no quiere decir que no estés haciendo un buen trabajo. Los premios son muy relativos, depende de los gustos del jurado y del momento, como en todo hay modas, gráficos con compu, dibujos a mano, 3D, data visualization… y en cada momento se apuesta por uno de ellos.

– Entonces, ¿cómo ves el panorama de la infografía en la actualidad?

-Me parece que se están haciendo cosas muy interesantes en muchos medios, quizás echo de menos el encontrar más de gráficos diagramáticos. Vivimos un boom de la llamada visualización, está de moda y hay una apuesta muy fuerte en general por ella, pero me parece que en un medio tienes que tener ambos tipos de gráficos, diagramáticos y de visualización de datos, más que estar sujetos a tendencias tienes que seleccionar el estilo adecuado a cada historia.

-¿Cuál es la infografía que más te ha gustado hacer y por qué?

-Con casi todas he disfrutado y he aprendido algo, quizas la Isla de Pascua fue algo muy especial si ves el proyecto completo. Fue la portada, un gráfico de tres paginas en la revista y una animación en stop motion para el iPad y la web, con la que conseguimos una nominación a los Emmy.  Además tuve la suerte de ir a Hawai para participar en un experimento preparado por los expertos, de como movian las estatuas, lo cual  fue toda una experiencia.

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