portada norberto baruch

Cuando el director de arte del semanario mexicano Más Por Más, Sergio Fraire, nos había pedido una portada, hace un tiempo, no pensamos que podríamos encontrar un concepto tan fuerte. Es que él quería que cada semana un artista distinto. Así pasaron Ana Lense Larrauri, Mario García, Daniel Esqueda, Rodrigo Fino y Eduardo Danilo Ruiz. El martes 20, a las 21.54, Fraire nos mandó un sumario, con lo que podríamos entender era también una especie de brief para poder empezar a trabajar. Desde el sumario se sostenía que “lo verde está de moda”, y se agregaba: “Hace una década, pocos capitalinos pensaban en el reciclaje y en alternativas ecológicas. Hoy, más de 70% de quienes viven en la ciudad de México se ponen la camiseta de lo “sustentable” y están en contra del cambio climático”. Mientras el título hablaba, sin vueltas, de Revolución verde en el DF, nosotros no la teníamos para nada clara. Como bien ha quedado demostrado en nuestros talleres sobre creatividad, los primeros caminos son los primeros a descartar. Nos concentramos más en la fuerza del concepto de la camiseta de lo sustentable y pensamos en imágenes. esas imágenes eran gratuitas y podían responder a cualquier cosa. Nosotros queríamos hablar del DF, de México, para quien está afuera. Tratamos de no seguir el camino simple de lo revolucionario, aunque el plan tipográfico era el plan B preferido. El constructivismo ruso estaba a la vuelta de la esquina, pero no queríamos que pareciera la portada de otro disco de los Franz Ferdinand. Tenía que ser algo bien mexicano, que se reconozca a simple vista, pero que provoque una lectura en dos tiempos. Que parezca algo, que provoque cierta inquietud, tensión en el lector, y que al rato lo resuelva. Jugar con el lector como dice mi hermano Rodrigo Sánchez. Y nada mejor que algo que nunca fue verde. Es muy fuerte ese contraste. Cuando lo vimos verde al Chapulín, la idea fue más clara. La tentación de hacer una portada con una imagen macro de Gómez Bolaños estaba latente. Estaba a la mano. Pero buscamos nuevamente el trabajar en dos tiempos con el que mira y la opción minimalista fue la elegida. Ya teníamos al personaje que funcionaría de soporte de la idea. De las tipografías que pertenecián al estilo de la publicación elegimos la que tenía el serif egipcio, la Boomer Serif. Pero queríamos ir por más y cambiamos la paleta de colores de toda la portada dejando de lado el púrpura clásico que suele utilizar la publicación. Si quieres ver las tapas de Ana Lense Larrauri, Mario García, Daniel Esqueda, Rodrigo Fino y Eduardo Danilo Ruiz,entrá a Chillart.