Hoy empieza la mega muestra “Bowie by Mick Rock”, en Buenos Aires, y la gráfica del evento no ha dejado de sorprender al público. En ella se ve al Duque Blanco sosteniendo un saxofón alto, cosa que llama la atención a los más fanáticos. Aunque no se suele asociar la figura de Bowie con este instrumento, su origen musical no muy conocido demuestra lo contrario.

El señor Jones nunca imaginó que un pequeño regalo suyo le cambiaría la vida a su hijo, también pequeño. En 1956, David Robert Jones escucharía por primera vez a un tal Fats Domino, y nada sería igual que antes. Con 9 años, el que después se llamaría David Bowie, había descubierto un sonido único, que le llamaría poderosamente su atención. Luego de escuchar “Blue Monday” de Herbert Hardesty, con el Gordo Domino, Jones conocería la pegadiza “Tutti-Frutti” de Little Richard, y su mundo se daría vuelta como una media. En esas dos canciones de 1955, un instrumento tiene un protagonismo indiscutible que supera la voz solista de Domino y Richard, y eso impactó en el pequeño de 9 años. Es que aquí, con éstas grandes canciones del rhythm and blues y rock and roll afroamericano de los Estados Unidos, David Bowie comenzará su eterna relación con el saxofón.

Luego de escuchar “Blue Monday” de Herbert Hardesty, con el Gordo Domino, Jones conocería la pegadiza       “Tutti-Frutti” de Little Richard, y su mundo se daría vuelta como una media.

Su padre, Haywood Stenton Jones, se había casado, primero, con Hilda Louise, en 1933. Ambos eran los padres de Terry, nacido en 1940. Cuando David nace, hijo de la nueva esposa de Jones, Margaret Mary Burns, su hermanastro ya tenía siete años. Esta diferencia de edad ayudó para que David no tuviera dudas de su vocación musical. Si a eso le sumamos que Terry Jones era un entusiasta de la música jazz y que el mismo tocaba el saxofón, la influencia directa sobre el pequeño Bowie ya sería evidente. A fines de los cincuentas, no sólo le enseñó a soplar ese pedazo de cobre y zin, sino que lo llevó por los intrincados vericuetos de una dimensión mucho mayor de los que un adolescente, por sí mismo, hubiera podido hallar aún en plena explosión pop.
Ésta gran influencia de su hermano mayor lo llevaría pronto a enfrentarse al público. De hecho, en la primer presentación en vivo de la banda “The Kon-rads, en el campamento anual de los Bromley Scouts, en Agosto 1958, pudo verse a un tal David Jones tocando el saxo tenor, con cierta maestría. En ésta, su primer banda, lo acompañarían Neville Wills en guitarra, Alan Dodds en la segunda guitarra, Dave Crook en batería, y la voz sería de George Underwood, quien más tarde le pegaría una trompada a David y provocaría esa diferencia de coloración en sus ojos

.

Tanta era la influencia de Terry Jones que, en 1963, al completar David sus estudios en la Bromley Technical School, intentó buscar trabajo como diseñador en una agencia de publicidad. Tuvo suerte, pero Terry lo obligó a dejarlo, para que continuara por el camino de la música. En enero de 1964, David entró en su segunda banda, “The King Bees”, tocando el saxo, ésta vez el alto, y cantando, junto a su amigo George Underwood, aunque lo desplazaría convirtiéndose en su líder. Después de editar un primer single, “Liza Jane”, como “Davie Jones & The King Bees”, cambiaría su nombre por el “Davy Jones & The Lower Third”, en 1965.

Primero fue David, en “The Konrads”(1963), él había quitado el guión original, después sería Davie, en “The Kings Bees” (1964), para ser, en 1965, Davy, en “The Lower Third”. En todas esas bandas, él tocaría el saxofón, a veces tenor, otras alto. De hecho, estando en “The Lower Third”, al sacar el single “And I say to myself”, se produce su gran transformación. En ese disco de 1966, producido por Tony Hatch, nace David Bowie, quien no sólo cantará y tocará la guitarra, sino que… seguirá tocando el saxofón.

 

A Bowie no le gustaba Little Richard

A partir de la muerte del Duque Blanco, mucho se ha escrito sobre sus influencias musicales y ha sido casi un lugar común una frase que suele endilgarse a su persona. Cuenta la leyenda, por decirlo de alguna manera, que David Bowie, en aquel momento, el pequeño David Robert Jones, de nueve años, se transformó cuando escuchó “Tutti-Frutti” de Little Richard. Es más, se sostiene que había dicho que “había oído a Dios”. Nunca Bowie pretendió cantar como Richard, es más, hasta en esa famosa canción, él prestó atención a otra cosa.

“Cuando oí a Little Richard, mi mundo se prendió fuego”, sostuvo el Duque, en una entrevista con el periodista Charles Wooley, del programa “60 Minutos”, de julio de 2002.

“Pensé, wow, qué tiene esto que ver conmigo. Pero quiero un pedazo de eso. Eso es realmente fantástico. Y vi los cuatro saxofones que aparecían detrás de él y pensé voy a aprender el saxofón. Cuando sea grande, voy a tocar en su banda. Así que convencí a mi padre para que me compre un saxofón de plástico. Ese fue mi inicio en la música”.