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Cuando las voces de los disertantes empezaban a acallarse, uno de los asistentes se animó a hablar. Es que la Primera Jornada Regional de Diseño e Infografía, organizada por la Cooperativa de Trabajo Comunicar, editora de El Diario, y la Universidad Nacional de Villa María, había provocado muchas reacciones públicas. Pero lo que proponía este diseñador de El Periódico era algo más personal, cuasi íntimo. Ya Luis león Yong me había comentado sobre este mail tan poderoso.

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(Por Pablo Cáceres) Hola, me llamo Pablo y soy diagramador de El Periodico de San Francisco, una publicación dominical que desde hace 4 años aparece en dicha ciudad. Este fin de semana asistí a las Jornadas de Infografia y Diseño, organizadas por El Diario, con la intención de incorporar conocimientos sobre este nuevo género periodístico y poder aplicarlo en nuestro pequeño medio. Durante toda la carrera Comunicación Social que cursé hace varios años, asistí a numerosas charlas, conferencias, talleres, jornadas, etc, donde se presentaban reputados profesionales de la publicidad, diseño, comunicación, periodismo, etc. Y siempre me iba de esos eventos con la misma sensación: que esos “gurues”, cada uno en su rubro, me había ocultado cosas. Que no me habían dicho todo, que se guardaba conocimiento que no querían transmitirme, vaya a saber porqué. Esa era la sensación, de haber escuchado a una persona egoísta, que aunque sabía mucho, compartía poco.

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En las jornadas de este fin de semana, sentí todo lo contrario: escuché a grandes profesionales que brindaron todo lo que sabían, que contaron sus secretos, que compartieron todo y no se quedaron con nada. Que fueron sinceros con sus críticas y sus apreciaciones. Creo que por eso es que tuvo tanto éxito este evento, y que todos nos fuimos más que conformes. No fueron egoístas con su conocimiento, sino que lo pusieron al alcance de todos. No dieron un discurso desde un pedestal, nos trataron como a sus pares. Por todo eso es que estoy mas que agradecido. Y quiero también agradecer a todos los trabajadores del El Diario, que nos abrieron las puertas de su casa y se brindaron de corazón para hacernos sentir como que esa también era nuestra casa.