Sabemos que la joda es divertida, salir por un par de cervezas y no saber que deparará el resto de la noche también. Pero eso lleva consigo el lado feo que es la mañana siguiente, no sólo por la resaca, sino por el espectáculo público que se vive en las calles, borrachos peleando con otros borrachos, o con la policía o con lo que se le cruce en frente. Pero el lado más feo de este espectáculo es el horrible olor a meo en la ciudad.
En St Pauli, Hamburgo, cansados de esto, un grupo de residentes tomó el asunto en sus propias manos y decidió crear la iniciativa Peeback. que pretende disuadir a los visitantes de orinar en público.
Peeback, no es más que recubrir las paredes del barrio con un recubrimiento hidrofóbico que repele eficazmente cualquier tipo de líquidos.

Como te mostramos en el vídeo, varios visitantes desprevenidos se sorprendieron al ver que su pis salpicó su ropa y zapatos. Una iniciativa que podríamos implementar en varios barrios nocturnos de la gran ciudad.

Peeback