Octavas Jornadas: Revista Soho, Dr. Lecter, Lux Noir y DFCL, en el turno tarde del primer dia (Parte 2)

Imagen 56
Imagen 1 Estamos tan tranquilos y tan satisfechos con lo que preparamos de las Octavas Jornadas que nos colgamos viendo nuestras zapatillas nuevas (como diría Maíz, “alta llanta”, pinche infógrafo.) Porque a la mañana tuvimos diseño editorial brasileño+tapas populares+periodismo 2.0. Después, en la primera parte de la tarde, postales+Rodolfo Walsh+retrato fotográfico.
Imagen 24
Imagen 23
Imagen 22
Faltaban las revistas en las jornadas y la elección no podía ser otra que SH. Pero la elección no se limitó a su calidad ni a sus interesantes crónicas, sino a lo que no se ve ni se sabe de una revista que no puede usar su nombre. La periodista argentina Paula Rodríguez, responsable de la publicación, trató de compartir con el público los problemas de hacer una revista masculina, sin desnudos de mujeres. “Por su éxito en Colombia, SoHo se ha extendido a otros países”, cuenta el sitio original de la revista, enumerando los países donde existe (Ecuador y Costa Rica), sin nombrar la versión argentina.
Imagen 26
Imagen 27
Imagen 25
Una hora después, fue el turno del Dr. Lecter. Este ilustrador cordobés (que en realidad se llama Fernando Otegui) y que trabaja en el Diario Perfil y la revista Noticias, nos mostró su forma de hacer política, a través del Photoshop.
Imagen 29
Imagen 28
Imagen 30
La argentina Laura Otero es fotógrafa free-lance. Estudió publicidad, luego fotografía y luego cine, y con el tiempo se volcó a estas dos últimas cosas. Y eso se notó esa tarde, en las Octavas Jornadas. Porque Lux Noir eligió una forma distinta para mostrar sus fotografías, esas con una estética propia de los años ‘20, ’30 y ’40.
Imagen 34
Imagen 32
Imagen 31
El final se acercaba y antes de que empezara la última charla, se nos ocurrió armar dos momentos musicales cuasi experimentales. Antes de DFCL, Bu Be hizo una performance en tiempo real, con instrumentos portables y disfrazados, provocaron la ira del personal de la UP. Por suerte, la nueva banda de Luciann había preparado sólo una intervención espacial para el Aula Magna. Luego Maricel Ysasa logró calmar a las fieras con su voz, su guitarra y el violín de Waldemar Garín, gracias a sus cantos de sirena alienígena.