Cuando hablamos de creatividad indefectiblemente no podemos dejar de pensar en el concepto de la originalidad. Más allá de las supuestas discusiones que proponen los filósofos del arte y que tratan de entender los críticos (pero no pueden), la obra artística al ser personal tiene que ser única, más allá de cuestiones estéticas. Ya lo sostenía el filósofo Arthur Danto al hablar de la “Edad del pluralismo”. La teoría ha muerto, junto con los preconceptos estéticos. Ahora el artista contemporáneo es “libre de hacer lo que le plazca: pintar o instalar, “hibridar” o no, referirse al propio arte o dirigirse directamente al mundo real, porque no hay una dirección única por la que transitar”.

Y en esa libertad, hija del caos, donde el arte hasta puede parecerse a “objetos normales y corrientes de la publicidad, del arte de masas, de lo feo, lo vulgar y lo obsceno”, dos artistas se encontraron, sin saberlo, trabajando en la misma dirección. Un inglés y un español, que no se conocían, decidieron traducir el mundo real a una escala de colores que sería totalmente facilitada por el uso de la paleta cromática conocida como Pantone. Ese objeto tan conocido por los diseñadores le sirvió a Nick Smith, casi un nombre salido de un cuento de Borges, y a Txaber Mentxaka, para redibujar a un artista que hizo de su arte una copia de los objetos más normales y corrientes de la publicidad. Cuando el norteamericano Andy Warhol hizo su “The Marilyn Diptych”, a los pocos días de morir Marilyn Monroe en 1962, no sabía que dos diseñadores tomarían su obra para recrearla desde el Pantone.

Es tan interesante tratar de entender esto del arte sin copia, sin imitación, sin otros. Y ahora el que habla es alguien que a veces se siente artista, o algo parecido, y trata de hacer algo único con lo que hace. Pero la búsqueda, la investigación, no siempre se lleva bien con los diseñadores. Siempre les pregunto a mis alumnos que qué es lo más importante a la hora de crear. Ésta pequeña pregunta muy tramposa casi nunca encuentra la respuesta correcta, porque lo más importante a la hora de crear es buscar en Google si ya alguien lo ha hecho.

Hemos asistido a los correo que se han intercambiado Nick Smith y Txaber Mentxaka, más las comunicaciones que han tenido ellos conmigo, y por pedido de uno de ellos esto no será reproducido. Pero la conclusión es la siguiente: Smith, que hace poco organizó una exposición en Londres, en la Lawrence Alkin Gallery, bajo el nombre de “Psycolourgy”, venía trabajando con el Pantone desde el 2011, con su versión de la Monroe. Mientras que Mentxaka creó su obra sobre la blonda dos años después y la publicó el año pasado.

Así los hechos, aquí las obras. ¿Qué diría Andy Warhol ante esto? Tal vez se tomaría una Sopa Campbells y volvería a dormir.

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(Izquierda, Smith; derecha, Txaber)