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1) Cómo llegas a una profesión que no se caracteriza por tener muchas mujeres en ella?


Empecé a trabajar en infografía allá por el año 93 en Diario16 de la mano de Gerardo Amechazurra, uno de lo mejores ilustradores que he conocido, muy buen infógrafo (actualmente fotógrafo) y mejor persona. Al principio entré de becaria y estuve un par de meses. Luego las cosas en el Diario fueron empeorando y él tuvo que pedir una baja lo que motivó que me llamara para sustituirle durante ese tiempo. El problema es que los recortes en el periódico habían dejado en cuadro el departamento y eso provocó que la sustitución la hiciera yo sola (no había más gente), haciéndome cargo sola de todo el departamento durante casi seis meses, y con la limitada y reducida experiencia de sólo dos meses de trabajo en verano, que además tuve que realizar con el inconveniente de tener que compartir ordenador con otra persona. Aunque siempre podía llamarle para cualquier duda que tuviera, mi aprendizaje se tuvo que apoyar y basar en revisar y estudiar trabajos que ya se habían realizado, e intentar averiguar y comprender cómo se habían elaborado. Considero que mi recorrido profesional en el Diario y en las circunstancias en que se dio, fue muy digno. En todo ese tiempo, nunca tuve un “No”, o una queja por falta de tiempo, para hacer un encargo. Creo que llegué a aceptar un nivel de stress tan alto, que al dejar Diario 16 dos años después, y trasladarme a trabajar a Grafía, me lo llevé conmigo. No había día que no trabajara al menos diez horas, y casi sin tiempo para comer. Aquí tras unos años, fui subdirectora de arte, aunque en realidad me encargaba de gestionar el departamento de Italia, con gráficos enviados desde Milán, sobre noticias de Italia en italiano y llegando a hacer con el departamento con el que contaba en un inicio (de cinco dibujantes y cuatro traductores) medias de 40 gráficos diarios. Aún hoy me pregunto cómo lo aguantábamos. También llegaron los recortes, y empezaron prescindiendo de los traductores, y eso me llevó a tener que aprender italiano, para que me explicaran los gráficos que lógicamente tenía que explicar a mis compañeros y para entenderlos yo misma y saber qué hacer con cada uno. De esta época, y de mis compañeros de Italia guardo recuerdos excelentes. Como dato gracioso recuerdo que me podían hablar del PIB italiano (PIL), de cuántos inmigrantes entraban por vías ilegales o de cualquier cosa sobre política nacional o de economía e incluso ciencia, pero en una ocasión descubrí hasta que punto mi italiano estaba tergiversadísimo cuando una compañera italiana que acababa de tener un bebé me invitó a su casa para que le conociera… no entendí ni una palabra de las que supuestamente dicen las madres a los niños. Pero llegó un momento, tras siete años allí, que consideré que posiblemente podía hacer lo mismo trabajando por mi cuenta y siendo mi propio jefe, y fue así que en 2003 decidí independizarme y comenzar mi recorrido en solitario, de lo que nunca me he arrepentido. Me ha permitido trabajar para las más diversas publicaciones y conocer aún más de cerca, otras formas de plantearse la infografía.
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2) Cómo es el proceso típico de trabajo que tienes para realizar una infografía?


En el momento actual como autónoma, y trabajando para los medios más serios, cuando te entregan los datos de cualquier infografía, siempre encuentras una carencia de información, y la única forma que tienes de suplirla es buscándola por tus propios medios. Muchas veces el tiempo que tardas en buscar, recopilar, entender tu mismo el proceso y hacerte un mapa mental del mismo para poder hacérselo entender al lector es igual al que luego te lleva realizarla (me refiero a infografías complicadas evidentemente). Pero ese es el tiempo menos desperdiciado. Hay otros gráficos evidentemente, que sólo por la inercia y los años de experiencia los ves solo con leer los datos. En contra de lo que dice mucha gente yo ni trabajando por mi cuenta puedo decir que me han dado tiempo de más, más bien al contrario. La infografía parece ser siempre lo último que se encarga después de que el redactor ya ha hecho su trabajo, lo que implica que casi te la están pidiendo para el día siguiente o como mucho, para dos días después. Yo sé que dentro del campo del diseño en lo único que me siento realmente a gusto es siendo infógrafa, ya sea para prensa, o porque esté haciendo dibujos para editoriales que expliquen procesos, que a pequeña escala viene a ser lo mismo. El diseño por el diseño, sin más fin que la estética y sin pretensión de contar nada (aunque sea a través de una simple ilustración) no me atrae en absoluto. Y he tenido a veces que trabajar por ejemplo para Disney cuando he hecho cosas para agencias. Probablemente mi propio perfil académico no fue el más usual. Empecé dos carreras de ciencias (Medicina con 18 años) y Psicología (aunque esto lo hice ya con 27 trabajando y a través de la UNED). Estudié Publicidad y RRPP en la facultad de Ciencias de la Información (la misma dónde se estudia Periodismo e Imagen y Sonido) y arte publicitario en el CENP. Cuando me sobra la parte “intelectual” echo de menos la “artística” y viceversa.
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3) Crees que los diseñadores tendrían que tener una formación más periodística o los periodistas tendrían que tener una mayor formación visual?


Las dos son necesarias. Desde que yo trabajo como infografista siempre ha existido una dicotomía sobre si es mejor infógrafo una persona con una formación de periodista (o al menos que haya estado expuesta a procesos que él a su vez también haya tenido que comprender) o alguien con más base artística pero que, en muchas ocasiones no termina de comprender los propios datos que está exponiendo. Hemisferio izquierdo o hemisferio derecho. Porque AQUÍ los dos son imprescindibles; pero en las balanzas, como en todo siempre hay algo que pesa más. Evidentemente presentar la información de una manera gráfica requiere que ese profesional tenga desarrolladas capacidades visuales para poder explicar unos procesos que no se están explicando meramente a través de un texto (cuántas veces nos ha dicho el redactor que lo primero que va a mirar el lector es nuestro gráfico y en ocasiones ni va a leerse el artículo, a no ser que le aporte más de lo que decimos). Personalmente siempre me he encontrado con los dos perfiles de profesionales, y a veces extremadamente marcados (más incluso que en mis contactos extraprofesionales; puede ser que a ellos no les he puesto a prueba…). En cualquier caso siempre he pensado que lo esencial es que seas capaz de explicar un proceso con el que, en ocasiones también tú es la primera vez que te topas (es imposible estar especializado en todos los temas, sean eventos deportivos, nuevas tecnologías, ciencia, arquitectura, historia … o en cualquier disciplina humana, y hasta sobrenatural si ese es el tema que te encargan) porque es siempre a través de tus ojos y evidentemente de tu intelecto que esos datos pasan, para hacerlos inteligibles y de fácil análisis. Si yo no entiendo el tema del que estoy hablando es dificilísimo hacerme entender. Puedo disponer de una muy buena base artística, pero si no entiendo el proceso es difícil que salga una buena infografía. Van Gogh, pese a ser uno de los mayores genios que ha dado la pintura, probablemente no hubiera sido buen infógrafo, y Albert Einstein posiblemente tampoco, aunque por todo lo contrario. Sin embargo Leonardo da Vinci si. En la presentación de los datos, además de las imágenes, es importante el enfoque, y el saber dirigir la atención del lector a las cosas importantes. En definitiva, debemos ser capaces de hacer una “visita guiada” al nuevo conocimiento que queremos mostrar. Saber y saberlo mostrar de forma comprensible es valer dos veces, y esa debería ser la meta final de un buen profesional de la infografía. Siempre se puede recurrir a argucias cuando tu perfil artístico es más limitado, pero en cualquier caso, no hay secretos para ser un buen profesional. No hay nada que la gente no pueda aprender con trabajo y esfuerzo, y finalmente, es siempre cuestión de técnica. Saber sintetizar, analizar datos es más complicado de aprender para quién no está acostumbrado.
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4) Cómo trabajaste en la serie de infografías sobre recitales de música para la Rolling Stone?
Una amiga infógrafa me lo comentó. Necesitaban una megainfografía para el concierto que iba a dar Muse en Madrid. Tenía una semana para hacerla, esa y otras cuatro infografías muy pequeñitas que eran casi como pequeñas ilustraciones a una columna y que iban a ir muy sencillas. Pero al ver el director el gráfico de Muse le gustó tanto que acabé con el encargo de doce infografías (a tres tamaños distintos, la de Muse seguía siendo la mayor, cogía las dos páginas de la publicación dejando una columna para que ellos introdujeran texto), cuatro de tamaño medio (una página entera: Kiss, U2, Héroes del Silencio y Rollings) y siete más a media página (Beatles, Deep Purple, Dylan, Pink Floyd, Queen, Madonna y Flaming Lips). Por supuesto en la misma semana y ahora todas curradas. De todos los trabajos que he realizado en mi vida, este ha sido realmente de los más bonitos, pero no exagero si digo que dormía tres horas diarias, entre ver todos los conciertos en youtube para documentarme y hacer los gráficos, casi me daba a dos gráficos por día. Presentaba el trabajo un lunes y ese mismo lunes a las ocho de la mañana lo estaba terminando.
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5) Cuál es la característica femenina que imprimes a tus trabajos?


Creo realmente que no hay una infografía de mujer y una de hombre, y no debiera. La información es información a través de una mirada masculina o femenina. Ahí no puede haber diferencia. Y en cuanto a la estética lo mismo porque estás pensando en el lector final… no te condiciona tu género. Y he tenido la suerte de trabajar con muchas mujeres infógrafas (otra de las pesadillas de Grafía era esa, enseñar siempre de nuevas a la gente que venía sin experiencia, y mucha de la gente que seleccionaba eran mujeres). No he encontrado nunca diferencia en trabajar con hombres o mujeres. Hay estupendos profesionales en los dos géneros.