El animador japonés Masanobu Hiraoka regresa con otra fiesta surrealista para difuminar nuestras cabezas.

El estilo de Masanobu es tan reconocible y sin embargo sus películas siguen siendo impredecibles.
Todo un universo de una gelatina en desintegración alineado bajo una gama de colores pasteles muy suaves y formas curvas y volátiles. Sin duda para verlo bajo el efecto de alguna flor de la felicidad.