sphinx-JB-whiskey-bottles

No muchos saben que J&B es un whisky que no nació en Escocia. La marca nació en Londres en 1831 y son las iniciales de su creador, el comerciante de licores  Justerini y Brooks. Y es interesante recordar este origen porque en ese momento, en la capital londinense, otra marca comensaba a nacer. O mejor dicho varias marcas, ya que entre mediados del siglo XIX se extendió en el ámbito portuario la práctica de mostrar brazos con tatuajes. Esa nueva iconografía fue introducida por los marineros de la Royal Navy cuando volvían de sus viajes por las islas de la Polinesia.

Para celebrar esta coincidencia entre el origen del whisky J&B y la irrupción moderna de los tatuajes, la agencia de publicidad parisina Button Button pensó en tatuar 25 botellas de la bebida. El artista francés Sébastien Mathieu, propietario del estudio de tatuajes parisino “Le Sphinx” aceptó el desafío de participar en esta alucinante propuesta. Pero el problema radicaba en cómo se puede llegar a tatuar sobre unas botellas. “En un primer momento, las 25 botellas de J&B Limited Tattoo se tuvieron que forrar con una piel de látex, similar al que se utiliza para la práctica del tatuaje. Lo suficientemente delgado para respetar forma de la botella y lo suficientemente fuerte para sufrir muchas veces los punzamientos de las agujas”, sostiene Mathieu. Fue interesante que el estudio decidió dar un color cercano al tono de la piel humana para fortalecer la percepción del tatuaje.

El trabajo de tatuar cada una de las 25 botellas le ha llevado unas 20 horas aproximadamente al estudio. Todo un mérito si además pensamos que cada diseño es diferente, de forma que cada botella es única.