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Cuando el sueco Ingvar Kamprad empezó a vender lapiceras, billeteras, marcos de cuadros, relojes y medias de nylon, en 1944, no pensó que lo suyo se convertiría en un fenómeno cuasi-sociológico. Es que hoy su gran creación, la corporación IKEA, que vende muebles y demás objetos para el hogar, a precios muy accesibles, ha logrado generar una conducta masiva en los compradores de Pekín.

La empresa sueca (que lleva las iniciales de su creador, más la primera letra de Elmtaryd y Agunnaryd, que son la granja y la aldea donde creció, respectivamente) ha creado las ocho tiendas más grandes de China a raíz del crecimiento de la clase media china. Los responsables de los mega negocios animan a sus clientes del país asiático a que  prueben los muebles que están en exposición, a diferencia de lo que ocurre con otras empresas similares de otros países, como Argentina. Por eso, cuando el fotoperiodista canadiense Kevin Frayer entró a uno de esos megaemprendimientos se sorprendió notablemente por la cantidad de personas, supuestamente compradores, que directamente se acostaban en las camas y en los sillones hasta quedarse dormidos.  “La gente se despatarra en los sofás y en las camas. Parecen estar tan a gusto como si estuvieran en sus casas”, sostuvo Frayer. En sus 20 años de carrera nunca le había pasado de poder trabajar tan cómodo, buscar el mejor encuadre, lograr la toma perfecta, ya que sus modelos circunstanciales se quedaban quietos, respetando la marcación a raja tabla. Claro, estaban totalmente dormidos. “Todos tenían una gran cara de satisfacción”.

 

Chinese Shoppers Make The Most Of IKEA's Open Bed PolicyChinese Shoppers Make The Most Of IKEA's Open Bed Policychina-ikea-sleepers-2china-ikea-sleepers-3shoppers-ikea-open-bed-policy