PORT84-432
(Primera nota de tapa que escribe El Norbi en su vida, Abril de 1984, para la revista El Porteño)
bender(Por Bender Baruch) Es bueno tratar de cambiar las cosas. Todavía trabajo en periódicos. Lo hago desde hace bastante y todavía me provoca algo. He pasado por Clarín, La Nación, Página 12, La Razón, Crítica y Tiempo Argentino, como periodista, director de arte, ilustrador e infógrafo. Pero hoy me gusta definirme como un periodista visual. ¿Qué es eso?, pregunta un editor que pasa por el lugar. Quiero compartir un ejercicio mental cercano a lo lúdico. ¿Quién inventó las fiebres, barras y tortas? Los primeros gráficos de barras, los primeros diagramas de fiebres y los primeros gráficos de tortas, irrumpieron en un diario londinense, en 1786. Ya nadie puede negar la importancia que han tenido estas creaciones. Pero la invención no pertenece a un redactor. Formulemos la pregunta: ¿Un periodista podría haber inventado una rayita cuya inclinación, hacia arriba o hacia abajo, estaría dada por el tono de los datos que debería explicar? ¿Puede un dibujante recibir y procesar una serie de datos caóticos y convertirlos en información? Ésta es la cuestión. Por alguna razón, dentro de los diarios, sólo los redactores se han convertido en únicos depositarios de algo parecido a la verdad y, como elegidos de tal designio, son los únicos capaces de poder reconstruirla. Esto ya está bastante desvalorizado. En cierta forma los fotógrafos, los diseñadores, los ilustradores y los infógrafos han ayudado para que esto, el periódico, continúe siendo lo que es: un soporte impreso para acompañar a la publicidad. Por ejemplo, cuando la infografía asume un rol que consiste en ser un tapa-agujeros, ya que no hay una fotografía o una ilustración para la página. Esos tapadores de baches editoriales son los infógrafos, que se ven como simples pasadores de información, sin criterio propio, ni espíritu crítico y menos periodístico. Pero también la fotografía puede ser cómplice de la dictadura del Word. Ella ha tenido mucho que ver en el autoritarismo de la palabra, con encuadres más parecidos al requerido por el carnet de club de barrio que a un reportaje fotográfico. Y no nos olvidemos de los ilustradores. La ilustración también tiene su parte en todo esto cuando los artistas se preocupan por caerle simpático al redactor para poder publicar una imagen tan linda como vacía. Así, nos encontramos con ilustraciones bonitas, ricas en colores y recargadas de estilos. Si a eso se le suma la irrupción de las computadoras en las redacciones, la escena es aterradora, con una lluvia de filtros de Photoshop y formas frías de Strata sin alma, donde la información vuelve a estar en el texto, como antes de las tortas de William Playfair. Muchos de esos periodistas visuales (infógrafos, fotógrafos e ilustradores) aceptaron que su mente sea deleteada por temor a perder una posibilidad de publicar. Pero su brillosa intervención superficial termina yendo en contra de su oficio de contar historias. Les interesa más seducir a sus lectores para que admiren sus bellas composiciones que a darles información. Si a eso le sumamos el trabajo de los nuevos diseñadores del InDesign, que no leen lo que deben poner en la página, la mesa está servida para los que escriben. Todos hemos dejado la responsabilidad de los diarios en manos de los periodistas. Si al mal periodismo escrito le sumamos la mala infografía, la pobre fotografía, la ilustración vacía y el diseño sin contenido, los diarios tienen sus días contados. En los diarios, lo visual ha sido considerado siempre como algo menor. Como algo sin importancia, como algo que sirve para adornar la noticia, hacerla más linda. Es que los diarios se han transformado en instituciones viejas, sin interés para los nuevos lectores. En el fondo, en las redacciones no se acepta que la forma de leer haya cambiado. Esto nuevo, que nada tiene que ver con adornar los diarios, se llama periodismo visual. El periodismo visual tiene que ver con el uso de la infografía, el diseño, la ilustración editorial, la tipografía y la fotografía, no ya como recursos estéticos, sino más cerca de ser considerados como parte de un nuevo género periodístico. Por todo esto, hoy, 7 de junio, te queremos desear feliz día. Porque hoy se recuerda nuevamente la fundación de La Gazeta de Buenos Ayres, semanario creado por Mariano Moreno a pocos días de finalizada la Revolución de Mayo. Esta primera experiencia de periodismo independiente es la que marca la fecha que se ha elegido en nuestro país como “Día del periodista”. A Moreno, para muchos el alma de la Revolución, no se le ocurrió mejor idea que definir a su publicación con la siguiente frase: “Felices tiempos aquellos en que se puede sentir lo que se quiere y decir lo que se siente”. Y hoy eso me pasa cuando hago periodismo visual desde una portada o desde una infografreak.