Hoy, la situación de la gran prensa escrita en España se está pareciendo mucho a lo que pasaría durante una dictadura militar. La gran mayoría de los diarios no paran de justificar lo injustificable en lugar de denunciar lo que pasa. Tal vez, la única excepción se da en una revista.

“La censura en los medios de comunicación españoles suele ser en la mayoría de los casos autocensura. En nuestro país, cuando un medio decide no tratar determinados temas lo más normal es que esa decisión responda a que intereses económicos de los grupos empresariales aconsejan no tocar determinados temas”. El que nos hablaba es el periodista español Eduardo Bravo, uno de los responsables de la revista “Mongolia”.

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-¿Cómo se les ocurrió hacer Mongolia? ¿Y cómo nace el nombre?
Mongolia es la revista que nos hubiera gustado encontrar en los kioscos. Como nadie se animaba, decidimos hacerla nosotros. A esto se sumó la crisis de los medios de comunicación, que hizo que muchos de nosotros que trabajábamos como redactores, directores de arte o ilustradores, nos quedásemos en el paro, nos dejasen de encargar trabajos, tuviéramos retrasos en los pagos en las colaboraciones, etc.

En este aspecto, Mongolia es una forma de autoempleo que además nos permite decir aquellas cosas que los demás medios silencian. Respecto al nombre, nos decidimos por Mongolia porque en una de las muchas reuniones mantenidas para su creación, alguien apuntó que el voto de Mongolia había sido decisivo para que España ingresase en la ONU. Pensamos que si ellos nos habían metido en esto, ellos serían los que nos sacarían de esta penosa situación económica y social en la que nos encontramos.
Además, el pueblo mongol es todo un ejemplo de resistencia que ha sabido mantener sus tradiciones y cultura a pesar de las continuas invasiones de los diferentes pueblos de su entorno.

 

– La ironía en prensa no siempre es entendida y muchas veces se pretende censurar. ¿Cómo es este fenómeno en España, cuando existen temas un poco sensibles de tratar como el rey?

-La censura en los medios de comunicación españoles suele ser en la mayoría de los casos autocensura. En nuestro país, cuando un medio decide no tratar determinados temas lo más normal es que esa decisión responda a que intereses económicos de los grupos empresariales aconsejan no tocar
determinados temas.

Nosotros, al ser independientes, no tenemos ese tipo de limitaciones. Podemos tratar todos aquellos temas que consideremos sin ninguna limitación, lo que no impide que en un momento dado, algunas de nuestras informaciones puedan herir sensibilidades e incluso provocar una demanda judicial. No es nuestra intención pasarnos el día en los tribunales porque tenemos cosas mejores que hacer, pero sabemos que puede suceder y estamos preparados para ello.

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-Vos hablás de “democratizar el humor”. ¿Qué significa esto?

-Mongolia no es una revista elitista sino una publicación que busca llegar al mayor número de lectores posibles. Por esa razón, en Mongolia tienen cabida todos los tipos de humor, desde el absurdo, al blanco, el político, pasando por el humor marrón. Además, un mismo chiste tiene diferentes niveles de lectura, lo que permite que si bien algunos lectores alcanzarán a entender más matices que otros, el chiste funciona y es comprensible por la práctica totalidad de personas que se acerquen a él.

-Además de las noticias falsas, Mongolia tiene una sección de noticias verdaderas. ¿Por qué?

-Mongolia tiene dos partes claramente separadas. Una es la parte satírica, que más o menos ocupa tres cuartas partes de la publicación, y la otra la parte de noticias reales.
Esto responde a que además de humor, creemos que la sociedad demanda informaciones veraces y contrastadas de aquellas cosas que no suelen aparecer en los demás medios de comunicación.
Por otra parte, esta fórmula no la hemos inventado nosotros. Existen varias publicaciones en Francia, Chile y otros países que también manejan esta fórmula.

-En Visualmente vemos el fenómeno de suicidio de los medios impresos, que no se animan a la ironía ni al humor. ¿Cómo ves el tema de los medios serios?

-Antiguamente era común que las revistas de información política incluyesen en sus páginas, entremedias de sesudos artículos o entrevistas, viñetas de humor para relajar la lectura. En los últimos tiempos, los responsable de los medios de comunicación han debido pensar que el humor no es lo
suficientemente digno para aparecer junto a información seria.

En nuestra opinión es totalmente lo contrario. El humor puede ser un medio óptimo para transmitir mensajes críticos de una forma sintética, clara y además divertida. Información, seriedad e inteligencia no están reñidas con el humor; muy al contrario, tal vez sean los ingredientes que conforman muchas de las tiras o las viñetas de humor los diarios.

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-“No somos de izquierdas ni de derechas, repetimos: no somos de derechas”. ¿Con qué tema no harían humor?

-Creemos que se puede hacer humor con cualquier cosa. El humor cumple muy distintas funciones en la comunicación: hay chistes que critican, hay chistes que denuncian, hay chistes que sirven de exorcismo ante temas, dramas o terrores que nos superan, y hay chistes que son simplemente chistes.

“Un chiste no es tan importante por lo que cuenta como por el contexto en el que está y a quién va dirigido. Se puede hacer chistes sobre todos los temas existentes y los no existentes también. Últimamente hay una manía absurda de culpar a los humoristas cuando abordan temas sensibles, como si el humorista fuera responsable del tema en sí, y no solo alguien que, simplemente, como ciudadano, se hace eco de los temas que afectan a su sociedad”.

Estamos demonizando al humor, cuando un chiste no es el que mata, ni el que roba, ni el que te deja sin casa o sin trabajo. O en todo caso deja sin casa y sin trabajo al mismo humorista, mientras que el causante o responsable del drama del que el humorista se está riendo, suele quedar impune por vericuetos legales a los que el humorista no puede atenerse.

-¿Cómo definen al lector de Mongolia?
-Aún no tenemos datos de cuál es realmente el perfil del lector de Mongolia pero creemos que puede ser una persona de 20 a 70 años con una visión crítica de la realidad y que no se resigna ante los recortes sociales que estamos experimentando en los últimos tiempos.

En definitiva, y con esto enlazamos con la primera pregunta que nos hacías, creemos que el lector de
Mongolia es en gran parte como nosotros y, en este sentido, nuestra intención es tratarlos con el mismo respeto con el que nos gustaría ser tratados.

 

Cortamos la portada, por Fernando Rapa Carballo Oribe, Director de Arte de “Mongolia”

La voluntad de Catalunya de hacer un plesbicito y buscar su independencia es un tema central hoy en día en España. Todo pasa por ahí.

Nos interesaba ofrecer una visión de lo que sería una escisión, un “break apart”, una ruptura.
Parafraseamos unas palabras que se le atribuyen a Jose María Aznar, expresidente de España (sí ese que metió a España en una Guerra de mentira por unas armas de mentira de destrucción masiva y en las que perdió el Gobierno por mentiras) en las que decía “España se rompe”. Gráficamente queríamos romper la revista, entonces a nuestro formato habitual de 40 centímetros de alto por 28 cm decidimos (solo en este número) restarle el 18% de contenido, que es el PIB exacto de Catalunya. Y la cortamos a saco, algunas pocas páginas las dejamos tal cual y aprovechamos ese juego de lo oculto, lo que no se ve, lo que ya no está.
Son cosas que nos permitimos porque hacemos lo que queremos, si perteneciésemos a un grupo editorial se nos pedirían explicaciones de por qué, costes y demás y habría que dar tantas vueltas que jamás se podría ejecutar. Somos felices en hacer nuestro medio y en cada número reinventarnos y divertirnos, para nosotros no puede haber trabajo mejor. Son pequeños placeres que nos da el papel, hemos hecho revistas impresas en colores diferentes o todas a una tinta, o invertidas con la contratapa en la tapa y la tapa en la contra, recortables, nos disfrazamos de otros medios y demás e intentamos reinventarnos en cada número.
La revis también está buena porque los que la hacemos somos de lugares diferentes y eso puede ser que le otorgue menos prejuicios a la hora de hacer cosas, Mongolia es como un antidiario de la realidad, un espejo satírico que además contiene una sección muy potente de investigación veraz -el Reality News- que hace ineludible su lectura por parte de los poderes.
Viva Mongolia libre!